Catulo Castillo
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Catulo Castillo



Discografia

Hace tiempo (Tango)
Tinta roja (Tango)
No vuelvas María (Vals)
Ventanal (Tango)
Caserón de tejas (Vals)
Color de barro (Tango)
Trampa (Tango)
Luna llena (Tango)
Amor en remolino (Tango)
Domani (Tango)
Tenés servido el té! (Balada)
El patio de la Morocha (Tango)
Chinita de trenzas largas (Canción criolla)
En el dos mil (Tango)
Malva (Tango)
Somos los dos (Tango)
Tango oriental (Tango)
Se muere de amor (Tango)
Aquí nomás (Tango)
Desencuentro (Tango)
Una vez (Tango)
Una canción en la niebla (Milonga)
Sobre un mar de azoteas (Tango)
Caminito del taller (Tango)
Cimarrona (Vals)
Sin ella (Tango)
Tiempo de percal (Milonga)
Harina (Tango)
L'Isolabella (Tango)
Estampa federal (Vals)
Caracola (Vals)
Una canción (Tango)
Volvió a llover (Tango)
Milonga para Fiore (Milonga)
El último café (Tango)
Testamento tanguero (Tango)
Dinero, dinero (Tango)
Para qué te quiero tanto (Tango)
Perdóname (Tango)
La última curda (Tango)
Mensaje (Tango)
Milonga de los cuarteles (Milonga)
Historia breve (Tango)
La pared (Tango)
María (Tango)
Triqui-Traca (Tango)
Mulatada (Tango)
Patio mío (Tango)
La retrechera (Habanera) S
egundo patio (Tango)
Che Dringue (Tango)
La cantina (Tango)
Mangangá (Tango)
La calesita (Tango)
El último farol (Tango)
La lluvia (Tango)
Arrabalera (Tango)
Bandita de mi pueblo (Tango)
Milonga del mayoral (Milonga)
Vuelve la serenata (Vals)
Patrona (Milonga)
Fujiyama (Tango)
A Homero (Tango)
Tortura (Tango)
Maleza (Tango)
Adiós te vas (Tango)
La madrugada (Tango)
Anoche (Tango)
El trompo azul (Tango)
Y a mi qué? (Tango)
Burbujas (Tango)
Delantal (Vals)
El último cafiolo (Tango)

Tinta Roja

Musica: Sebastián Piana Testo: Cátulo Castillo

Paredón,
tinta roja en el gris
del ayer...

Tu emoción
de ladrillo feliz
sobre mi callejón
con un borrón
pintó la esquina...

Y al botón
que en el ancho de la noche
puso el filo de la ronda
como un broche...

Y aquel buzón carmín,
y aquel fondín
donde lloraba el tano
su rubio amor lejano
que mojaba con bon vin.

¿Dónde estará mi arrabal?
¿Quién se robó mi niñez?
¿En qué rincón, luna mía,
volcás como entonces
tu clara alegría?

Veredas que yo pisé,
malevos que ya no son,
bajo tu cielo de raso
trasnocha un pedazo
de mi corazón.

Paredón
tinta roja en el gris
del ayer...

Borbotón
de mi sangre infeliz
que vertí en el malvón
de aquel balcón
que la escondía...

Yo no sé
si fue negro de mis penas
o fue rojo de tus venas
mi sangría...

Por qué llegó y se fue
tras del carmín
y el gris,
fondín lejano
donde lloraba un tano
sus nostalgias de bon vin.

Hace tiempo

Hace tiempo 

 Musica: Sebastián Piana Testo: Cátulo Castillo 


Hace tiempo, en las nieblas de Londres, 

sobre un viejo cansancio de andén, 

te encontré, golondrina sin nombre, 


pasajera del tren de las diez. 

Y en el fuego de algún cigarrillo, 

con mis noches sin sueño, 

te amé, para darte en el humo, 

un anillo que hace tiempo, 

allá lejos, se fue.

Hace tiempo y allá lejos, 

por los dulces años viejos del ensueño y la pobreza... 

Cuando el alma era viajera en vagones de primera, 

sin cansancio y sin tristeza. 

 Hace tiempo y allá lejos, 

cuando no eran más que espejos los amores que viví, 

 una noche larga y fría, sobre rieles de agonía, tras la niebla te perdí. 

No estarás en el viaje en que parta. 

Cuando partas, tampoco estaré. 

Pero tu alma, presente y amarga, volverá en aquel tren de las diez. 

Volverá en los recuerdos añejos. 

Volverá en aquel llanto de adiós, 

que hace mucho, una vez, y allá lejos, tu postrera mirada me dio...   

No vuelvas María

Musica: Juan Larenza
Testo: Cátulo Castillo
Vals 1950

María!
no vuelvas María,
que nada ha quedado
de aquella alegría
que honrado te dí.
¡María!
no vuelvas María,
que solo hallarías
el eco cansado
de un vals para tí.
!María!,
no vuelvas María,
trayéndome ingrata
la mancha escarlata
de tu frenesí.
!María!
si llega ese día,
no sé que sería,
María, de mí.

¡María!
creyéndote mía,
te daba el sincero
cariño primero
que fue mi ilusión.
¡No vuelvas!
que ya no te quiero,
¡María, María!
de mi corazón.



Tango oriental

Musica: Elvino Vardaro Testo: Cátulo Castillo

Tímida sonrisa que ocultabas
tras los pálidos plumones
y el marfil de tu abanico...

Entre sus varillas me miraban,
y jugaban al amor,
tus dulces ojos niños...

Loco ir y venir de pelucones
por los rojos cortinados
y a la luz de tus salones...

Junto a tus dorados
Oropeles de festín,
cantaba mi pobreza en el violín...

Yo sé
que todo aquello solo fue
una cadencia de minué,
y que el soñar
tiene despertar...
Mas
sé que también no te olvidé.
Y en los silencios del esplín,
está sonando mi violín,
tal vez llamándote...

Eres una triste princesita
que se muere en un palacio
de cristal y malakita...

Yo soy un romero sensiblero,
que no tiene nada más,
que el mundo y sus senderos...

Pero, bajo el sol de los caminos,
soy el dueño del espacio,
con mis sueños peregrinos...

Tengo las estrellas
y los vientos del confín,
que cantan en la voz de mi violín.

Desencuentro

Musica: Aníbal Troilo Testo: Cátulo Castillo 

Estás desorientado y no sabés
qué "trole" hay que tomar para seguir.
Y en este desencuentro con la fe
querés cruzar el mar y no podés.
La araña que salvaste te picó
-¡qué vas a hacer!-
y el hombre que ayudaste te hizo mal
-¡dale nomás!-
Y todo el carnaval
gritando pisoteó
la mano fraternal
que Dios te dio.

¡Qué desencuentro!
¡Si hasta Dios está lejano!
Llorás por dentro,
todo es cuento, todo es vil.

En el corso a contramano
un grupí trampeó a Jesús...
No te fíes ni de tu hermano,
se te cuelgan de la cruz...

Quisiste con ternura, y el amor
te devoró de atrás hasta el riñón.
Se rieron de tu abrazo y ahí nomás
te hundieron con rencor todo el arpón

Amargo desencuentro, porque ves
que es al revés...
Creiste en la honradez
y en la moral...
¡qué estupidez!

Por eso en tu total
fracaso de vivir,
ni el tiro del final
te va a salir.

Para qué te quiero tanto

Musica: Juan Larenaz
Testo: Cátulo Castillo
Tango 1945

Fue tu sombra oscura...
Fue el castigo de tu adiós...
Fue esta ausencia de ternura
que me amarra a la tortura
de tu voz...
Qué fatal encanto
me encadena a tu desdén,
cuando grito hasta el quebranto...
¿Para qué te quiero tanto,
para qué?

Para qué te quiero tanto
si no puedo ser feliz,
si vivir es un espanto...
si al morir te llevo en mí.
¡Tu amor!... ¡Tu amor!...
traidor que una vez
dejó entre mis cenizas
sus brasas y se fue...
¡Tu amor!... ¡Tu amor!...
Que clamo desde aquí,
cuando oigo que tus risas
se burlan de mí...

¡Cuánto mal me hiciste!...
Llueve siempre en el ayer,
con la lluvia mansa y triste
de la tarde en que te fuiste
sin volver...
Fue tu sombra oscura...
Fue el castigo de tu adiós...
Y es la hiel de esta amargura
que me amarra a la tortura
de tu voz.

Cornetín

Tango 1942 Musica: Pedro Maffia Testo: Homero Manzi / Cátulo Castillo

Tarí, Tarí.
Lo apelan Roque Barullo
conductor del Nacional.

Con su tramway, sin cuarta ni cinchón,
sabe cruzar el barrancón de Cuyo.
El cornetín, colgado de un piolín,
y en el ojal un medallón de yuyo.

Tarí, tarí.
y el cuerno listo al arrullo
si hay percal en un zaguán.

Calá, que linda está la moza,
calá, barriendo la vereda,
Mirá, mirá que bien le queda,
mirá, la pollerita rosa.
Frená, que va a subir la vieja,
frená porque se queja,
si está en movimiento.
Calá, calá que sopla el viento,
calá, calá calamidad.

Tarí, tarí,
trota la yunta,
palomas chapaleando en el barrial.

Talán, tilín,
resuena el campanín
del mayoral
picando en son de broma
y el conductor
castiga sin parar
para pasar
sin papelón la loma
Tarí, tarí,
que a lo mejor se le asoma,
cualquier moza de un portal

Qué linda esta la moza,
barriendo la vereda,
mirá que bien le queda,
la pollerita rosa.
Frená, que va a subir la vieja,
Frená porque se queja
si está en movimiento,
calá, calá que sopla el viento,
calá, calá calamidad.

Tarí, Tarí.
Conduce Roque Barullo
de la línea Nacional.

El último café

Tango Musica: Héctor Stamponi Testo: Cátulo Castillo

Llega tu recuerdo en torbellino,
vuelve en el otoño a atardecer
miro la garúa, y mientras miro,
gira la cuchara de café.

Del último café
que tus labios con frío,
pidieron esa vez
con la voz de un suspiro.

Recuerdo tu desdén,
te evoco sin razón,
te escucho sin que estés.
"Lo nuestro terminó",
dijiste en un adiós
de azúcar y de hiel...

¡Lo mismo que el café,
que el amor, que el olvido!
Que el vértigo final
de un rencor sin porqué...

Y allí, con tu impiedad,
me vi morir de pie,
medí tu vanidad
y entonces comprendí mi soledad
sin para qué...

Llovía y te ofrecí, ¡el último café!



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